precipitado y vuelto a la cornisa

miércoles, noviembre 11, 2009

Máquinas macabras


No pude con mi genio y me fui al Village (donde por cuestiones geográficas me fue imposible ver a Patricio Contreras) y me metí a ver El juego del miedo 6. Sí, bueno, qué se le va a hacer, me llaman la atención esas películas. Y la verdad es que no hay mucho para rescatar, sino algunos detalles menores, que quienes gusten del género podrán disfrutar.

Como siempre, todo es más de lo mismo. El sádico asesino que a través de jueguitos, compuestos con minuciosa presición, y echando mano a maravillosos artefactos mecánicos, quiere hacer justicia por mano propia con aquellos que no han sabido apreciar el valor de estar vivos.

Lo importante son dos cosas:

1. Es inevitable cómo la película lo va metiendo a uno en una tensión que crece continuamente. No es que de miedo ni logre sobresaltarnos, pero sí cada vez nos lleva más al borde de la silla. Si pensamos que es la 6, y que esto sigue surtiendo efecto, entonces es válido.

2. Los guionistas verdaderamente se han hecho ochos para lograr dar vuelta por sexta vez una explicación que no deje cabos sueltos y que consiga plantear que toda resolución en las anteriores secuelas verdaderamente no estaba cerrada.

Y bueno, a los que no vieron ninguna, tampoco se pierden mucho. Sí les puedo recomendar que vean la primera, que es la más sólida y la más sorprendente en cuanto al giro final de la historia.
Ah, y la música está muy pero muy bien.
Les dejo unos de los trailers así escuchan la música que es algo así: Chananan, chananan... chananan, chananan...


video

martes, noviembre 10, 2009

Como dice mi amigo, "estúpidos funcionarios"


Llego a la feria para escuchar a Vicente Battista (autor de obras como Siroco y uno de los fundadores de la revista El escarabajo de oro), escritor invitado para hablarnos sobre literatura policial. Pero las cosas están mal planteadas de entrada. No quepo en mi asombro cuando, finalizada la mesa que precede a la de Battista, me desayuno con que no hay espacio para el autor de Gutiérrez a secas, porque se cierra la carpa, y no pareciera que alguien se haya encargado de promocionar su presencia. Los interesados en una charla que nunca comenzará no éramos más de 15. Además, por programa se anunciaba un horario y lugar diferentes de los que señalaban los altoparlantes.

No me queda otra que pensar que la organización de la feria es improvisada, como si nadie estuviese al tanto de la visita de Vicente o nadie se ha ocupado de controlar que las cosas que se han organizado se ejecuten correctamente. Deduzco que el evento no tiene nada que ver con la cultura y que es un mero hecho político donde el objetivo primordial es gastar el presupuesto destinado para el caso y hacer mucho ruido, aunque las cosas no se hagan. Sin embargo, yo sí charlo con Vicente, quien, con su actitud bonachona, me dice: “Son cosas que pasan, simplemente es una desorganización de horarios y, a pesar de todo, debemos festejar un evento así”. Sobre Mendoza comenta que no le es ajena: “Hace unos meses estuve como coordinador de un taller literario organizado por el Fondo Nacional de las Artes y la Secretaría de Cultura de la provincia, donde descubrí que esta es tierra de narradores talentosos, que pasan desapercibidos solamente por las reglas que rigen los grandes mercados editoriales”. De Mendoza, Battista viajará a Chile a presentar su novela Cuadernos del ausente y a dictar una serie de charlas. Tremendo es que el Gobierno gaste en proyectos sin sentido, pero gastar en actividades valiosas que jamás se ejecutan es imperdonable.
Fuente: Diario Uno 10/11/09

domingo, noviembre 01, 2009

El sueño del pibe


La historia es esta. Eduardo Sacheri era un escritor humilde que había conseguido su mecenas. El dueño de las librerías Galerna, de Buenos Aires, lo editaba en su pequeña editorial. El mecenas sabía bien lo que tenía en la mano y, los lunes por la noche cuando se reunía con sus amigos del rubro en la infaltable partida de pocker, ante comentarios de grandes logros de las grandes editoriales, él reía y decía que ahí entre los suyos, había un muchacho que prometía y que él ya había vendido tres ediciones de una novelita muy linda que aquel había escrito.

Y claro, parece que la novelita llegó a manos de Campanella y ni lerdo ni perezoso le puso manos al asunto.

Y ahí la tienen a la película (El secreto de sus ojos) que modifica mínimamente el título de la novela (La pregunta de sus ojos), batiendo récords de taquilla, y con justa razón.

Destacable Francella. Irreconocible. Impecable. Del resto para no ser repetivo diremos que merecen los mismos adjetivos. Y en cuanto a la película. Digna de las grandes productoras. Su calidad de imagen. El concepto narrativo. La composición de la trama. Las locaciones. Y todo todo todo todo.

Es un policial, claro. Y está planteado con los conceptos americanos del género, pero hábilmente adaptado a la realidad latinoamericana. Guiños ocurrentes como la presecusión en un partido de fútbol lleno de gente. Y el camino hacia un final sorprendente.

No al boludeo general de efectos y grandiosidades hollywodenses! Gasten $25 en esta y si se arrepienten, me avisan y yo les devuelvo la entrada.

PD. Che, si alguien tiene acceso a Campanella me avisa tabmbién para mandarle manuscritos. Porque claro, se iaginarán que después de esto, a Sacheri ahora lo publica Alfaguara.

Juan José, si estás al pedo, el domingo venite que hago un asadito en casa.